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Mientras los " target="_blank" rel="noopener">incendios no dan tregua en toda la región, y comunidades enteras se organizan para enfrentar la emergencia, el gobierno de la provincia moviliza todos los recursos disponibles para combatir el fuego.
En concreto, la provincia dispone de 48 autobombas, 5 camiones cisterna y unidades aéreas, encabezadas por el helicóptero Airbus de la Policía de Misiones, y el avión hidrante enviado por Nación en diciembre, se informó desde el Ministerio de Gobierno.
Las fuerzas policiales tienen directivas de sumarse al combate de los focos y, fundamentalmente, tomar medidas con quienes pudieran aparecer como responsables de provocarlos, aunque las autoridades reconocen que estos casos son difíciles de probar, especialmente, en lo relacionado a los incendios forestales.
“Estamos haciendo un importante esfuerzo para combatir los distintos focos de incendio, desplegando todos nuestros recursos”, señaló a La Voz de Misiones el ministro de Gobierno Marcelo Pérez.
El funcionario afirmó que “más allá del equipamiento disponible y todo lo que podamos hacer en la prevención y el combate del fuego, como gobierno pedimos a los misioneros que tomen conciencia de no prender fuego de ningún tipo”.
El gobierno recordó la normativa vigente y las sanciones, que implican multas de hasta $600.000.
El helicóptero Airbus H125 cuenta con el sistema “Bambi Bucket”, consistente en un balde suspendido de un cable, que a través de una válvula controlada por la tripulación puede descargar unos 1.000 litros de agua sobre áreas específicas.
Desde su introducción, el “Bambi Bucket” se ha convertido en el arma por excelencia para el combate de incendios forestales en más de 110 países, por tratarse de un método de probada eficacia y por su bajo costo.
La aeronave dispone además del sistema de piloto automático, que ayuda a mejorar sustancialmente la seguridad, sobre todo cuando las condiciones de vuelo pueden verse afectadas por el humo.
Al Airbus policial, se suma el avión hidrante enviado por el gobierno nacional a Misiones en diciembre de 2021, cuando los incendios en Comandante Andresito empezaban a tornarse ingobernables.
El avión, que llegó en el marco del Plan Nacional de Manejo del Fuego, se abastece y opera desde el aeropuerto de Puerto Iguazú.
Se trata del hidrante Dromader, diseñado para el combate de incendios forestales, equipado con un tanque de 2.200 litros que se localiza delante de la cabina.
Es una máquina que se distingue por su versatilidad en vuelo, y porque puede operar desde pistas pequeñas y con mínima infraestructura, lo que facilita su intervención en siniestros en zonas remotas y de difícil acceso.
El Dromader llegado en diciembre tuvo su bautismo de fuego en Misiones en los parajes Integración y San Alberto, en Andresito.
Desde fines del año pasado, en que se agudizó la sequía y el calor se hizo extremo, los incendios forestales se dispararon, con un mínimo de cuatro y cinco focos activos por día, y densas columnas de humo tiñendo de gris el paisaje misionero.
Solo el fin de semana pasado, la intervención combinada de bomberos policiales y voluntarios, y brigadistas, sofocó 24 bocas de fuego en Santo Pipó, San José, Candelaria, San Vicente, Dos de Mayo, San Javier, y Posadas.
Ayer, las llamas se ensañaban con cientos de hectáreas en la colonia El Carril, en la localidad de El Alcázar; el paraje El Saltiño, en Colonia Aurora, en Campo Viera; y en San José.
El Carril arde desde el 29 de diciembre y hasta el momento son 700 las hectáreas afectadas. Vecinos, bomberos, aviones y helicópteros hidrantes, trabajan en la zona para detener el desastre.
A fines de diciembre, los siniestros se concentraban fundamentalmente en la zona norte de la provincia, con Andresito como epicentro del triángulo de fuego y escenario del infierno, pero en menos de un mes se propagaron a distintos puntos de la provincia.
“El fuego está arrasando con todo, yerba, madera, monte nativo e implantado, por suerte hasta ahora no llegó a la ganadería debido a que los productores están alcanzando retirar sus animales”, relataba el intendente Bruno Beck al diario porteño Ámbito Financiero.
Por esos días, el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Víctor Kreimer calificaba de “muy crítica” la situación, y señalaba que “el 97% de los incendios son por irresponsabilidad humana”.
En Andresito, pudo establecerse que el desastre se originó con la quema de basura amontonada, según informó el mismo intendente, y lo constataron los peritajes de bomberos.
El 30 de diciembre, el gobernador Oscar Herrera Ahuad decretó la Emergencia Ígnea, con lo que se activó el Plan de Manejo del Fuego, que se concentra en incendios rurales y forestales, priorizando parques provinciales, áreas naturales protegidas, e involucra a entidades como Vialidad Provincial, Municipalidades, Defensa Civil, Ejército, Gendarmería, Prefectura, Salud Pública, entre otras.
Este miércoles, los esfuerzos se concentraban en 8 focos activos, uno de ellos amenaza el área guaraní lindante con la reserva de Yabotí. "Ese es un foco que nos preocupa, y necesitamos lluvia, esa es la realidad", resumió a LVM Martín Recamán, subsecretario de Ordenamiento Territorial y Alerta Temprana. "Estamos tratando de contener", indicó.
Otra zona que preocupa -dijo Recamán- es la colonia El Carril, cercana al Salto Encantado. "Es un bajo muy grande que se está quemando y estamos tratando que no llegue a las viviendas", precisó.
"También tenemos incendios en San Vicente, Urquiza y Puente Quemado, en Garuhapé, que ahí sí tenemos miedo que el fuego llegue a la zona del parque Salto Encantado, sobre la ruta 220", señaló.
“El trabajo de combate es una tarea muy agotadora, uno termina exhausto; tenés que acarrear herramientas, mochilas con 20 litros de agua, subiendo cuestas, metiéndote en el monte; cuando llegás a un foco, ya llegás cansado; combatir y sostener el combate es muy difícil”, relató a LVM el guardaparque Evaristo Sosa, jefe del Parque Provincial Horacio Foerster, sobre la ruta costera 2, en la frontera con Brasil, entre los municipios de Andresito y San Antonio.
Sosa calificó de “titánica” la tarea de quienes en estos momentos están combatiendo los incendios que tienen en jaque a la provincia, entre bomberos voluntarios y policiales, y brigadistas.
Dijo que el calor es un factor especialmente intimidante del combate de este tipo de incendios. Las temperaturas pueden superar los 70, 80, 100 grados, que es el punto de ebullición del agua.
“Hay incendios llamados de copa, como el de Colonia El Carril, ahí uno no puede estar ni a 50 metros; sentís el calor y te quema; la única manera es bajando la temperatura con aviones o helicópteros para permitir el abordaje terrestre por parte de los combatientes”, describió.
“Con la tremenda temperatura y la gran cantidad de combustible disponible, el fuego tiene las condiciones ideales”, afirmó. “Una vez que se inicia, absorbe todo el oxígeno disponible y arde cada vez con más fuerza”, explicó.
Señaló que desde que comenzó la temporada de incendios, el Parque Forster no estuvo comprometido, aunque no negó la posibilidad siempre latente de que el infierno pueda desatarse en algún momento.
“Estamos en alerta siempre”, dijo Sosa. Responsabilizó a particulares de la mayoría de los siniestros que están ocurriendo ahora mismo. “La gente sigue utilizando el fuego como herramienta, no toma conciencia, no entiende”, acusó.
“Estamos en una situación de sequía importante y con un clima que no es el ideal para prender fuego”, indicó, apuntando, específicamente, a la quema de lo que se conoce como rosados.
“Con los desmontes y todo ese material producto del rosado mismo, que se tumba y demás; para eliminar eso se prende fuego; se hacen escolleras, se amontona y se prende fuego”, explicó.
Después, el calor extremo, el combustible abundante, y el viento hacen el resto.
“Con la temperatura que hay, las partículas pequeñas que se incendian vuelan y generan focos en otros lugares, que a la vez se propagan de la misma manera”, describió Sosa.
Dijo que “prender un fósforo en estas condiciones significa desatar una bola de fuego difícil de parar”.