Hallan un submarino nazi frente a las costas de Necochea y revive el misterio
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RedacciónPeriodista21 de octubre · 21:24
Viernes 21 de octubre, 2022 · 21:24
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Se trata de una nave de la misma clase IX que el U-Boot 530, el submarino alemán que se rindió a las autoridades argentinas frente a las costas de Mar del Plata en 1945, poco tiempo después de la caída de Berlín, que marcó el final de la guerra contra los nazis en Europa.
El hallazgo se concretó en el Mar Argentino, a 28 metros de profundidad y a 4,2 kilómetros de las costas de Necochea, en el municipio de Queuquen, por buzos de la Prefectura Naval Argentina (PNA), a instancias de un equipo de investigadores armado por el historiador Abel Basti y bautizado El eslabón perdido.
Prefectura llegó al naufragio y tomó imágenes de video de la nave, que se encuentra semihundida en el fondo, prácticamente irreconocible, y convertida en hogar de especies de flora y fauna marina.
En principio, un primer análisis de las imágenes tomadas de la nave, no permitieron confirmar que se tratara de un submarino de guerra nazi, pero una segunda pericia a cargo de los ingenieros navales Juan Martin Canevaro y Andrés Miguel Cuidet, encontró características que se correspondían con el casco de los temibles U-Boot de la Alemania Nazi.
El periscopio
Los ingenieros navales determinaron que los restos pertenecen efectivamente a un submarino y este se encuentra semienterrado, con el casco destruido.
Canevaro y Cuidet identificaron en el video, el periscopio, una torreta, una escotilla y la cubierta, además de establecer que por las dimensiones de la eslora, los restos son compatibles con los modelos de submarinos alemanes como el U-530, que llegó a Mar del Plata después de terminada la guerra.
"Después de una investigación, expertos navales han determinado que los restos son compatibles con los de un submarino y no con los de un barco convencional", anunció Carlos Palotta, colaborador de Eslabón Perdido, poniendo especial énfasis en la pieza clave para determinar de qué tipo de embarcación se estaba hablando: "un periscopio".
"Hay noticias de la época que hablan de un desembarco de jerarcas nazis en la zona. Frente a ese lugar descrito en las crónicas está este submarino hundido", relató Basti, quien además sostuvo que en una nave de este tipo "podrían haber viajado unas cincuenta personas".
Un segundo análisis del video, por parte de expertos de la Liga Naval Italiana, llegó a la misma conclusión que Canevaro y Cuidet, y aportó además detalles sobre el casco, incluyendo un dato inquietante: fue explosionado deliberadamente.
Eslabón perdido
Eslabón Perdido es una agrupación de voluntarios creada por Basti, para la búsqueda de los submarinos nazis que llegaron clandestinamente al país hace 77 años, y que, tras los desembarcos, fueron hundidos por sus tripulantes.
"En el invierno del 1945 el comisario de Necochea recibe la denuncia de desembarcos en la zona. El comisario se acerca al día y observa que en ese sitio hay huellas que vienen del mar. Y huellas de camiones", relató Basti.
"Sigue con esta patrulla y a 4 kilómetros encuentra la estancia Moromar. Intenta entrar, pero detrás de la tranquera se encuentra con un grupo de extranjeros, rubios, con ametralladoras en la mano y que no hablaban en español pero le indican que no puede entrar", relató el investigador al canal TN.
Basti, de 66 años, dedicó los últimos 30 años en seguir los rastros de los nazis en Argentina, especialmente del fürher alemán Adolfo Hitler, y ha publicado cerca de una docena de libros con sus investigaciones.
Su libro “Tras los pasos de Hitler”, inspiró la serie “Persiguiendo a Hitler”, de History Channel, cuyo equipo visitó las ruinas de la enigmática construcción de los años ‘40 que se encuentra en San Ignacio, Misiones, conocida como la “casa del alemán”, entre otros lugares del país mencionado por Basti.
En el libro, el investigador, asegura que Hitler no se suicidó en el bunker de la Cancillería del Reich, como cuenta la historia oficial, sino que huyó al sur del mundo en sumergible y vivió, plácidamente, en Argentina con una identidad falsa.
Nave fantasma
Otro investigador, Julio Mutti, autor del libro “Sumergibles alemanes en Argentina”, de 2012, entrevistado por el diario Clarín, sugirió que la nave hallada en Queuquen, podría ser el tercer submarino del que se hablaba en abril de 1945, y que nunca apareció: el U-Boot 1055.
El primero de los sumergibles nazis que llegaría a Mar del Plata, el U-Boot 530, había zarpado del puerto de Kiel el 19 de febrero de 1945. Era parte de una de las últimas manadas de lobos del Almirante Karl Doenitz, que habían sembrado el terror durante la Batalla del Atlántico, apenas unos años antes.
Patrullaba la costa Este de Estados Unidos, cuando el 12 de mayo, su capitán Otto Wermuth, de 24 años, confirmó que la guerra había terminado y que Alemania se había rendido.
Según cuenta Carlos Pérez de Villarreal en sus “Historias Olvidadas”, Wermuth, dio a elegir a la tripulación entre España y Argentina, y, finalmente, por mayoría se resolvió fijar curso al Atlántico Sur.
El buque llegó a Mar del Plata el 10 de julio de 1945. En su ruta hacia las costas argentinas, la tripulación arrojó al mar la bitácora, las cartas de navegación, los torpedos, el cañón de cubierta y todos los aparatos y sistemas considerados “secretos”.
“La prensa internacional dedicó amplios comentarios respecto del U-530, deslizando hipótesis sobre altos dirigentes del Reich ocultos en la nave, que fueron desembarcados antes de la rendición en las costas de la provincia de Buenos Aires, y otras hipótesis que resultaban verdaderas historias de ciencia ficción”, cuenta Villarreal.
El U-Boot 977, comandado por el capitán Heinz Schäffer, estaba frente a las costas inglesas cuando la guerra terminó, y llegó a la Base Naval de Mar del Plata el 17 de agosto de 1945.
El misterioso U-Boot 1055, al mando del Oberleutnant Zur See, Rudolf Meyer, desapareció el 23 de abril de 1945 en el Atlántico Norte. Nunca más se supo nada del buque. Pero uno de sus tripulantes vivió en Argentina y desembarcó de la nave jamás hallada, según pudo reconstruir el historiador Mutti.
Los avistamientos de submarinos nazis en la costa argentina son hasta ahora parte de un misterio sin fin, que se retroalimenta a sí mismo. Desde el final de la guerra, las denuncias y los testimonios de pobladores bonaerenses y patagónicos sobre fantasmales desembarcos en mitad de la noche y la nada, se sucedieron incesantemente. No pocos fueron documentados por la prensa de la época, que ayudó a cimentar la construcción del mito.
Llegó a decirse que el mismo Hitler y su esposa, Eva Braun, habían arribado en las sombras en alguna de las naves que después se rindieron en Mar del Plata.
Ahora, ante el espectacular hallazgo en Necochea, Basti sugiere, entusiasmado: “Este podría ser el submarino que evacuó a Hitler al final de la guerra".