Tarefera de Oberá pide ayuda para continuar su tratamiento contra el cáncer
Mientras enfrenta sesiones de quimioterapia y radioterapia, también debe sostener a sus hijos y afrontar los gastos de traslado, alojamiento y alimentación. Hoy apela a la solidaridad para poder continuar el tratamiento.
Cuenta a La Voz de Misiones que la enfermedad llegó cuando estaba embarazada de su hijo menor, que hoy tiene apenas un año. El diagnóstico fue devastador: cáncer de cuello de útero. Los médicos le plantearon interrumpir el embarazo para comenzar de inmediato el tratamiento, pero ella tomó otra decisión.
Esa elección postergó el tratamiento durante casi dos años. A la falta de recursos económicos se sumó la ausencia de una red familiar que pudiera acompañarla. “No tenía quién me trajera al hospital, mi pareja se fue y me quedé sola con mis hijos. Vine una vez con el bebé y sufrimos hambre, sed y cansancio”, contó.
Sin embargo, una internación por una severa anemia en el hospital de Oberá cambió el rumbo. Los médicos le advirtieron que debía iniciar el tratamiento cuanto antes porque el cáncer estaba avanzando.
Desde el 16 de junio Mariza se realiza las sesiones de radioterapia en Posadas. Ya completó parte del tratamiento, pero aún le restan nueve sesiones de rayos y cuatro de quimioterapia.
Cada lunes debe presentarse a las 7 de la mañana para realizarse análisis de sangre que determinan si sus defensas permiten recibir la quimioterapia. Luego continúa con la radioterapia diaria.
Mientras tanto, sus tres hijos menores quedaron repartidos entre familiares y vecinos. La adolescente de 13 años permanece en la casa, una niña de seis está al cuidado de una vecina y el bebé se queda con sus abuelos.
“Mis hijos están uno para acá y otro para allá. No tengo otra opción”, lamentó.
El mayor dolor, reconoce, es estar lejos del más pequeño y explicó que no puede traerlo porque cuando está en quimioterapia o radioterapia alguien tiene que cuidarlo y no tiene a nadie.
En medio del tratamiento, Mariza vivió una situación que todavía la conmueve: “Quisieron quedarse con mi hijo”.
Una mujer que le había ofrecido alojamiento en Garupá terminó proponiéndole entregar a su hijo para criarlo.
“Ella me dijo que pensara bien las cosas, que por ahí yo me podía morir y que le diera el bebé para que ella lo criara. Incluso quería que le sacara el apellido del padre y le pusiera el del marido de ella", relató.