Caja dulce: el ministro que maneja millones tras desaprobar tres años de gestión
Cuando se despidió de su municipio para sumarse al renovado gabinete de Hugo Passalacqua, el alcalde en uso de licencia, Matías Vilchez, emitió a través de sus redes sociales un emotivo mensaje de agradecimiento a sus vecinos de San Javier por haber “confiado” en su equipo. También les aseguró que trabajará con “la misma energía, compromiso y convicción” por el gobierno provincial, y les trasladó certidumbre: “No pierden un intendente, ganan una voz para seguir defendiendo a la ciudad”. Aquello sucedió a mediados de julio, en medio de un torbellino político.
Ahora, el flamante ministro de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración está listo para ejecutar un presupuesto de poco más de 2.672 millones de pesos de fondos públicos. De hecho, el lunes siete de este mes se presentó ante los integrantes de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes para defender y explicar en qué utilizará esos recursos.
La cartera que maneja Vilchez actúa nada menos que como el órgano local competente (en convenio con el INAES a nivel nacional) para otorgar personerías jurídicas, rubricar libros, fiscalizar asambleas y auditar la regularidad institucional y contable de cooperativas agrícolas, yerbateras, tabacaleras, de trabajo y de servicios públicos (electricidad, agua potable). Además, gestiona y otorga un abanico de aportes no reintegrables, líneas de crédito subsidiadas y fondos rotatorios. Entre otras cuestiones, como el fomento de canales de comercialización internos y transfronterizos, y la fiscalización del cumplimiento de normas de lealtad comercial y defensa del consumidor.
Las crónicas legislativas dan cuenta de que el ministro anticipó que su objetivo es simplificar procedimientos y utilizar herramientas digitales para optimizar recursos y potenciar la comercialización: “Poder darle a la administración pública una disminución burocrática, darle más agilidad”.
Matías Gustavo Vilchez es médico cirujano y fue director del Hospital de San Javier. Tuvo también una curiosa incursión por la producción de caña de azúcar, llegó a la intendencia en diciembre de 2019, renovó su mandato en 2023 y pegó un salto hacia las alturas del poder provincial como ministro de la mano del jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori —el hombre que administra la botonera y las tensiones del territorio—.
Ahora camina por los despachos de Casa de Gobierno como un gestor del desarrollo productivo. Pero a sus espaldas arrastra una condena patrimonial en sede administrativa sin precedentes: tres años consecutivos de ejercicios desaprobados en su totalidad y un fallo personal que todavía huele a maniobra de última hora.