El agua como excusa para perpetuar el poder de Arauco
Puente Quemado II reclama agua potable desde hace años. Ahora, en medio de un conflicto territorial abierto con Arauco, el Gobierno de Misiones permite que la multinacional forestal aparezca como responsable de garantizar un derecho que corresponde al Estado. La comunidad rechaza esa intervención y exige una obra pública sin condicionamientos empresariales.
En medio del conflicto territorial que atraviesa la comunidad Mbya Guaraní Puente Quemado II aparece nuevamente el mayor actor del extractivismo forestal en Misiones: Arauco. Esta vez no llega presentación como la multinacional que concentra tierras, expande monocultivos de pino y mantiene un conflicto abierto con la comunidad, sino como una supuesta benefactora dispuesta a resolver el acceso al agua potable que el Estado provincial viene negando desde hace años a la comunidad.
Puente Quemado II recupera agua potable desde hace casi una década. Durante años las familias tuvieron que consumir agua del arroyo Garuhapé que esta contaminada. Los reclamos fueron presentados ante organismos provinciales y municipales y la situación llegó a tal extremo que la comunidad tuvo que solicitar donaciones para conseguir agua y alimentos. En marzo de 2026, además, los análisis sobre muestras utilizadas por la comunidad determinaron que no eran aptas para consumo humano por contaminación microbiológica.
Existe una profunda asimetría de poder entre una corporación transnacional y un pueblo indígena que vive en condiciones de extrema vulnerabilidad y reclama la recuperación de su territorio.
Puente Quemado II viene denunciando desde hace años que no cuenta con agua potable, que debe recurrir a fuentes inseguras y que el acceso a un elemento indispensable para la vida depende muchas veces de la solidaridad externa. El Gobierno de Misiones, la Municipalidad de Garuhapé y los organismos provinciales como la Dirección de Asuntos Guaraníes y el Ministerio de Derechos Humanos también conocen esta situación, estamos frente a años de incumplimiento de una responsabilidad pública.
Son años de abandono sobre una comunidad indígena a la que se le ha negado una obra pública básica mientras, en paralelo, una de las empresas forestales más poderosas de la provincia consolidaba su presencia territorial. Y justamente cuando el conflicto territorial alcanza uno de sus momentos más graves, Arauco aparece dentro de la comunidad acompañado por el Ministerio de Derechos Humanos de Misiones y la Dirección Provincial de Asuntos Guaraníes, en una instancia presentada públicamente como consulta y diálogo para avanzar, entre otras cuestiones, con una perforación de agua.