Libertarios de Oberá: el odio y la desmemoria como bandera
Periodista
En los últimos días, ganaron visibilidad nacional dos episodios protagonizados por referentes misioneros de La Libertad Avanza, que tienen en común pertenecer a la ciudad de Oberá. El primero ocurrió durante la llegada de Javier Milei a Puerto Iguazú para participar de un evento privado. En las imágenes que circularon en redes sociales se observa un micro que trasladaba a dirigentes libertarios. Al pasar por el lugar donde productores yerbateros realizaban una protesta, la referente de la juventud de La Libertad Avanza de Oberá, Ari Godoy, expresó: “Qué asco me da esta negrada”.
La frase fue dirigida contra productores que vienen advirtiendo sobre las brutales consecuencias de la desregulación (o regulación favorable a la cadena superior) del mercado yerbatero implementada por el Gobierno nacional.
El segundo episodio tuvo como protagonista a Diego Hartfield, diputado nacional también nacido en Oberá. Hartfield intervino en una reunión de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados, de la que es vicepresidente segundo, durante un debate en el que representantes de clubes y entidades deportivas expusieron sobre la situación de las instituciones, su financiamiento y la asistencia estatal. Con total falta de empatía, el ex tenista rechazó todo apoyo estatal a estos sectores; sostuvo que la prioridad debía ser mantener “las cuentas públicas ordenada” y afirmó que “vivir de subsidios puede tener sus costos”
Hartfield recibió durante su adolescencia un subsidio en forma de beca que le permitió residir y entrenarse más de dos años en el espacio estatal Cenard, experiencia fundamental en su formación deportiva. Es decir, sin el Estado mediante, difícilmente Hartfield hubiera podido destacarse como deportista. Además de desmemoriado, Hartfield vuelve a exhibir un comportamiento cínico y cruel con sujetos sociales de su propia comunidad. El antecedente directo se dio cuando un grupo de pequeños productores lo interpeló por la situación que atravesaban como consecuencia de la desregulación del mercado yerbatero. Le explicaron que se estaban fundiendo, que los precios no alcanzaban y que la situación de las chacras es cada vez más difícil. “A ustedes les protegieron el negocio durante 20 años, tienen que reinventarse”, les contestó Hartfield.
La ciudad de Oberá guarda en su memoria histórica el rastro de familias inmigrantes que llegaron con poco, trabajaron la tierra y construyeron sus vidas en Misiones. La historia de Oberá está vinculada directamente con la la producción agrícola y el trabajo de los pequeños colonos.