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Los primeros testimonios recogidos judicialmente permitieron encontrar pistas relacionadas al posible móvil del crimen del empresario y piloto de carreras Alfredo Wiebel (48): diferencias económicas con su ex suegro y el divorcio con su ex pareja.
Fueron los albañiles que presenciaron el hecho y, particularmente uno de ellos, quienes declararon esta semana lo que alcanzaron a oír minutos antes y después del asesinato registrado el 11 de septiembre pasado en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina de Puerto Iguazú.
De esos testimonios se desprende que esa mañana Wiebel tuvo una discusión con su ex suegro, Ángel Ramón Zalazar (82), en la que el ahora detenido como único sospechoso del crimen le reclamaba por diferencias vinculadas a bienes, negocios y cuestiones personales surgidas por el divorcio del piloto con su ex pareja.
Si bien era una de las hipótesis trazadas desde el comienzo, es la primera vez que la Justicia obtiene elementos firmes como para avanzar en la determinación de un posible móvil del asesinato.
En ese marco, los instructores de la causa avanzan con más testimoniales y aguardan el resultado de las pericias balísticas y telefónicas para seguir recolectando indicios y elementos de prueba.
Por el momento, Zalazar continúa detenido con custodia policial en una habitación del hospital Gardés de Eldorado, aunque existe la posibilidad de que en los próximos días sea alojado en una unidad penal con las capacidades para atender a los tratamientos médicos que el hombre recibe por las comorbilidades diagnosticadas.
El sospechoso fue a indagatoria el 22 de septiembre y se abstuvo de declarar ante el juez César Lirussi, titular del Juzgado de Instrucción Dos de Eldorado. Fue imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificación que puede cambiar conforme el avance de la causa.
El crimen de Wiebel ocurrió el 11 de septiembre a la mañana, cerca de las 11, en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, en el barrio Industrial de la Ciudad de las Cataratas.
En ese lugar habría mantenido una discusión con Zalazar hasta que, en determinado momento, fue atacado a balazos ante la vista de varios albañiles que trabajaban en el predio y fueron testigos del crimen.
Fueron ellos mismos quienes narraron que después del ataque Zalazar se fue caminando hasta una su empresa ubicada en la zona y allí escapó al mando de una camioneta Toyota SW4.
El sospechoso estuvo prófugo unas horas hasta que, a las 16, se reportó su ingreso a una clínica de la ciudad. El hombre continúa internado con custodia policial y la Justicia ordenó que sea sometido a una junta médica para determinar si puede comparecer en indagatoria.
La autopsia reveló que Wiebel recibió cinco balazos, cuatro de ellos “mortales”. La información se suma al hecho de que la Policía allanó la vivienda del único sospechoso y en el lugar incautaron una pistola calibre 9 milímetros que, se presume, podría tratarse del arma homicida.
Wiebel, además de piloto de automovilismo, era empresario del rubro turístico, con negocios hoteleros y gastronómicos. Zalazar, en tanto, también es un hombre de negocios, vinculados a la importación y exportación.
Ambos compartían algunas de esas actividades y una hipótesis sostiene que el crimen pudo deberse a diferencias económicas que complicaron la relación.
Ángel Ramón Zalazar (82) compareció este martes ante la Justicia, se abstuvo de declarar y fue formalmente imputado por el asesinato de su ex yerno Alfredo Wiebel (48), empresario y piloto de carreras ultimado de cinco balazos en la mañana del 11 de septiembre en Puerto Iguazú.