Goerling y senadores del PRO rechazaron el incremento de sus dietas
Autoridades de la bancada en la Cámara Alta presentaron una nota a Victoria Villarruel para renunciar al aumento de sus dietas como muestra “de transparencia, coherencia y austeridad”, según anticiparon desde el espacio del PRO, integrado por el senador misionero Martín Goerling.
A través de su cuenta personal de X, el legislador apuntó: “Desde el bloque Frente PRO le presentamos a la presidente del Senado Victoria Villarruel una nota para renunciar al aumento de la dieta que otorga el decreto 344/25”.
La decisión surgió luego del decreto que firmó la presidenta de la Cámara Alta, que habilita a cada senador a rechazar por escrito el ajuste salarial efectuado tras el último acuerdo paritario con los gremios legislativos que elevaba los ingresos a más de 9,5 millones de pesos, (aproximadamente USD 10.000), tras la última actualización.
Al rechazo también se sumaron previamente los senadores de La Libertad Avanza y de la UCR. En la nómina se encuentran Stella Maris Olalla, Maximiliano Abad (Buenos Aires), Carolina Losada y Eduardo Galaretto (Santa Fe), Víctor Zimmermann (Chaco), Pablo Blanco (Tierra del Fuego), Mercedes Valenzuela (Corrientes), Daniel Kroneberger (La Pampa), Rodolfo Suárez y Mariana Juri (Mendoza).
Los tres senadores nacionales por Córdoba, Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero del PRO, y Alejandra Vigo de Unidad Federal, también renunciaron voluntariamente al aumento, así como también los misioneros del Frente Renovador de la Concordia Carlos Arce y Sonia Rojas Decut.
El incremento
Por un sistema de “enganche salarial” aprobado por oficialismo y oposición, los haberes de los senadores se componen de 2.500 módulos —la misma referencia utilizada para los empleados del Congreso—, un adicional de 1.000 módulos por gastos de representación y 500 módulos extra por desarraigo. Con la actualización del valor del módulo a $2.376,04, el monto total a percibir supera los $9,5 millones en bruto.
En abril de 2024, los legisladores también sumaron una dieta adicional a las 12 existentes, con el argumento de “compensar” el aguinaldo. La única excepción fue Alicia Kirchner, quien optó por mantener su jubilación al ingresar a la Cámara alta.