Para responder a demandas, cacique mbya es candidato a concejal en Puerto Rico
Oscar Fidel Cabral muestra un espíritu curioso e inquieto por lograr el bienestar de los miembros de su comunidad, Yvyrá Poty, donde hace casi dos décadas se convirtió en un referente para sus hermanos mbya, una de varias aptitudes que lo convirtieron en cacique en el año 2023. Hoy su pasión por mejorar las condiciones de vida de sus vecinos traspasó barreras culturales y su nombre ocupa el tercer lugar de la lista de candidatos a concejales de Puerto Rico por el lema Confluencia Popular por la Patria.
Oscar tiene 40 años, es padre y abuelo, con seis hijos y tres nietos. En 2010 empezó a ejercer el rol de representante de la comunidad cuyo nombre en español significa “Flor de árbol”, camino que fue forjando años antes acompañado por el cacique de entonces, Pedro Villalba.
Poco a poco lograron gestionar el uso de la tierra que habitan y cultivan actualmente junto a 19 familias, además de una escuela bilingüe, la creación de un Caps, la apertura de caminos y la instalación de los servicios de luz y agua. Sin embargo, aún se encuentran a la espera de respuestas a varias demandas.
“En 2007 surgió un problema con un colono. Antes vivíamos en un lugar de media hectárea con unas 60 personas, entre adultos y niños, en la colonia San Alberto. Los mbya decidimos con Pedro, el cacique de entonces, no pelear con el colono por la tierra. Así fuimos a hablar con el intendente para ver si tenía otro lugar para nosotros. Desde el 2008 perseguimos al intendente hasta que conseguimos un lugar de cinco hectáreas”, relató Oscar durante una entrevista telefónica con La Voz de Misiones.
El predio de 5 hectáreas sobre el cual residen actualmente se encuentra en un área verde a unos 3 kilómetros del casco céntrico de Puerto Rico y a mil metros del río Paraná. Para llegar se debe tomar la avenida San Martín desde la ruta 12, a un lado de la estación de servicio Shell, continuar por calle Pellegrini y luego Libertador General San Martín hasta culminar su recorrido.
Finalmente, en 2016, ocho años después del reclamo, estas tierras fueron donadas a la comunidad por el Concejo Deliberante a través de una ordenanza. Sin embargo, hasta el momento no cuentan con el título de propiedad.
“. No es solo conseguirla, sino mantenerla al día porque”, relató el cacique y aspirante al Concejo.