Comunidades mbya en alerta por tragedias en la ruta 7: “Hay niños en peligro”
La muerte del adolescente mbya Walter Lucas Flores (16), registrada el 16 de marzo sobre ruta provincial 7, a la altura de la colonia Cuña Pirú, volvió a poner en alerta a las comunidades que residen a la vera de esa arteria vial. El caso se suma a una tragedia similar ocurrida en 2021, cuando un vehículo que circulaba a gran velocidad terminó con la vida de un niño de 8 años, miembro de una comunidad vecina.
“En estos últimos 5 años hubo muchos accidentes. En principio buscaban la excusa y decían que los accidentados estaban alcoholizados y que las cosas ocurrían por ese motivo. Pero lo que vimos es que los que murieron fueron personas sobrias: antes un niño, ahora un adolescente”, relató a La Voz de Misiones Eliseo Chamorro, miembro de la comunidad Ka'aguy Poty, considerada la más grande de la zona por albergar a casi un centenar de familias, integradas por 75 adultos, 35 jóvenes y 130 niños.
Sin embargo, a pocos kilómetros, existen otras 14 comunidades a la vera de ruta 7, entre ellas: Ka'aguy Mirī Rupa, Kapi'i Poty, Yvytu Porã, Yvy Pytã, Nueva Esperanza, Ko'ēju, Ko'ēju Mirī, Tajy Poty, Ka'a Kupe, Amba'y Poty, Yvy Chī, Ñandechy Tenondegua, Tekoa Porã y Tekoa Guaraní.
Sobre la muerte del niño de 8 años, miembro de la tekoa Kapi’i Poty, recordó: “Esa vez hicimos una manifestación con la comunidad porque habían chocado a un niño en pleno día y en horario escolar. Él estaba cruzando la ruta para ir a la escuela. Ahí siempre hay circulación. Nosotros circulamos a pie de una comunidad a otra y no hay un horario pico para nosotros. Circulamos todo el tiempo porque es cultural, nos visitamos, tratamos de ver a nuestros familiares y la ruta 7 se hizo muy peligrosa en este último tiempo por la velocidad en la que circulan los automovilistas, camionetas y camiones”.
En ese sentido, aseguró que hubo más de dos muertes en los últimos años: “En estos últimos tiempos fallecieron varias personas y la mayoría no estaba alcoholizada. En varias ocasiones se realizaron solicitudes a la provincia para que haya algún tipo de reductor de velocidad, pero no lo que está ahora”, dijo aludiendo a los “serruchos”.
“Lo que nosotros queremos son lomos de burro y mayor señalización a lo largo del tramo más poblado para alertar de que hay comunidades y niños en peligro. Yo particularmente siempre busqué la manera de que la gente acepte que está cruzando por nuestro patio, entonces, que reduzcan la velocidad, que haya un poco más de respeto”, concluyó Chamorro.