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Ezequiel Camargo, el trabajador que perdió una pierna en un accidente laboral y mantiene un litigio con la Cooperativa El Hijo del Carpintero, de Garupá, contó a La Voz de Misiones que sus empleadores “maniobraron” para desprenderse de varios terrenos y evitar el embargo preventivo que, finalmente, la justicia resolvió a su favor.
Camargo, que tenía 20 años en 2022 cuando sufrió el accidente en que le amputaron la pierna derecha, perdió el juicio en primera instancia, pero apeló y la Cámara de Apelaciones del Trabajo falló a su favor, ordenando a la Cooperativa a pagarle una indemnización de $194.760.414,68, más $13.971.262,55 en concepto de intereses liquidados hasta el 31 de mayo de este año.
El joven tampoco pudo cobrar esa vez, ya que un nuevo recurso de sus empleadores contra la decisión de la Cámara de Apelaciones llevó el caso al Superior Tribunal de Justicia (STJ), y desde entonces Camargo aguarda la decisión de los jueces.
En las últimas semanas, el trabajador consiguió que el Juzgado Laboral 3 paralice la transferencia a terceros de varios inmuebles propiedad de la Cooperativa, en una maniobra que pretendía esquivar un embargo preventivo de los bienes.
“Cuando ellos se notifican de que la Cámara de Apelaciones falló a mi favor, automáticamente inician tramite para transferir cuatro terrenos, para sacarlos del patrimonio de la cooperativa, con el único propósito de evitar que yo pueda cobrar cuando la sentencia quede firme”, señaló el joven a LVM.
Contó que “cuando fuimos a presentar el pedido de embargo de esas propiedades, nos enteramos que ya habían presentado un certificado de transferencia en el Registro Público; entonces con mi abogado ampliamos el recurso y logramos que el juzgado acepte el embargo preventivo”.
El 3 de junio de 2022, Camargo integraba la cuadrilla de cuatro o cinco operarios que el presidente de la Cooperativa El Hijo del Carpintero, Saúl Andresito Roa, envió para la limpieza de un predio municipal.
El joven contó que, en la ocasión, Roa insistió en sumar un tractor a las tareas de limpieza, pese a las advertencia de los trabajadores sobre “el peligro de utilizar máquinas pesadas”.
Camargo relató que, luego de que la cuadrilla de operarios despejara el predio, entró en acción el tractor enviado por Roa y que, en determinado momento, la máquina “chocó contra el cordón cuneta, voló el perno y la cuchilla me agarró la pierna”.
“Sentí el golpe y cuando me di cuenta estaba tirado en medio de la calle”, recordó el joven y señaló que la cuchilla le cortó dos arterias, por lo que pudo haber muerto desangrado en el lugar. Fue hospitalizado y pese a los esfuerzos, los médicos no pudieron salvarle la pierna. “El 6 de junio me amputaron”, afirmó.
“Desde ese momento mi vida cambió completamente. Antes, trabajaba, hacía mis cosas normalmente, tenía movilidad y una vida totalmente independiente; y después, tuve que aprender a vivir con una discapacidad, con dolores, problemas con la prótesis y muchas dificultades económicas”, señaló.
“Durante todo este tiempo también tuve que afrontar un proceso judicial muy largo. Hubo distintas etapas y decisiones, hasta que finalmente la Justicia dictó una resolución favorable respecto de mi reclamo contra la Cooperativa”, afirmó.
“Lo único que siempre busqué es que se reconozca lo que me pasó y que pueda acceder a una reparación que me permita recuperar, dentro de lo posible, la calidad de vida que tenía antes del accidente”, indicó.
Hoy, a cuatro años de aquel episodio, con 25 años y un hijo de un año y tres meses, Camargo reclama una indemnización que repare los daños morales y psicofísicos devenidos del accidente, en una batalla judicial donde la última palabra la tendrá el STJ.